Del campo de la calle Industria a Les Corts y el Nou Camp: origen de 'culés' y la marquesina de Eduardo Torroja.

«Culés», campos del Barça, Eduardo Torroja ESO Y TAMBIÉN UN PINO
Hoy, los barsistas (o sea, los culés) están muy ufanos porque ayer le metieron lo que se llama "una manita" (cinco goles) al detestado Madrit. Una goleada que pasará a los anales del club, a conmemorar por las generaciones venideras. El partido se celebró en Arabia, en un superestadio. Algunos enjuagues lo llevarían allí. Vale; ahora recordemos los campitos en los que jugó el Barça antes del Nou Camp.
Barcelona, Campo de la calle Industria (L´Escopidora), entrada (1925)
El campo de la calle de la Industria fue la casa del Barça desde 1909 a 1922. Estaba situado entre las calles París (antiguamente Industria), Urgel, Villarroel y Londres. Se lo conocía popularmente como l'Escopidora, porque era muy pequeño. Se compró durante la presidencia de Joan Gamper, el sujeto que da nombre a la calle donde reside G.U. (que es un mal barsista, lo confiesa, prefiere que pierda).
Barcelona Campo de la calle Industria (L´Escopidora)
Entonces, ¿a qué viene lo de culé? Pues es muy sencillo. Desde el exterior, se veía a los espectadores del campo de la calle de la Industria (hoy París) alineados en sus últimas localidades. Sus traseros, o culos (o 'culés') se observaban desde la calle los días de partido. Y ahí se quedó el simpático apelativo.
Barcelona, Campo de la calle Industria (L´Escopidora), jugadores (1909)
Era un estadio muy modelno para la época, ya que disponía de una tribuna de dos pisos de madera, que se dice que tenía una capacidad para 1.500 personas sentadas (los que mostraban el pompis estaban sentados en otro sitio). Fueron años muy buenos para el Barça. En esa época jugaban tipos como Samitier o Ricardo Zamora y ganaron bastantes títulos. Por cierto, en ese campo el Athletic de Bilbao le ganó la Copa del Rey de 1916 por 4-0 al... Reial Madrit! Ojo al dato.
Barcelona, Campo de Les Corts (con la cubierta antigua)
Debido a los éxitos conseguidos por el Barça y al creciente número de socios (en 1922 contaba ya con más de 6000) se decidió el traslado a un campo más grande. A tal efecto, en 1922 el presidente Joan Gamper firmó la compra de unos terrenos en el barrio de Les Corts (entre Travesera de Les Corts, Numancia, Marqués de Sentenat y Vallespir), muy cerca de donde vive quien esto escribe. Se construyó en tres meses, trabajando día y noche, una barbaridad (¡otros tiempos!), y costó un millón de pesetas.
Barcelona, Campo de Les Corts (con la cubierta antigua)
Fue inaugurado en mayo de 1922 con gran boato. Estaban todos muy ufanos, porque afirmaban que era "el más moderno de Europa". No sé, no sé. Lo de aquí siempre es lo mejor, ya saben. En fin, ya ven que la tribuna tenía esos pilares que soportan la cubierta y eso dificultaba a los socios ver totalmente el campo. Y como las cosas siguieron yendo bien, se decidió cambiar la cubierta de la tribuna.
Se habían venido arriba y no se trataba de contratar a un mindundi para diseñar otra. Había que buscar al mejor. Y el mejor era nada menos que el ingeniero de caminos Eduardo Torroja. Entre otras muchas cosas, había proyectado en 1935 —junto con Carlos Arniches y Martín Domínguez, dos arquitectos muy buenos— las instalaciones del Hipódromo de la Zarzuela. Sus famosas bóvedas voladas se componen de sectores de hiperboloide, en hormigón armado. ¡Fantástico!
Hipódromo de la Zarzuela / Carlos Arniches, Martín Domínguez (arquitectos) y Eduardo Torroja (ingeniero). Vista del acceso a las pistas / [CSIC, Informes de la Construcción, vol. 14 (1962)]. Enlace a wikiarquitectura (33 imágenes, planos y fotos).
[Pero, bueno, quizá alguno de ustedes lo conozca un poco más por ser el abuelo de Ana Torroja, la cantante del grupo Mecano de los años 80 (Nacho Cano, muy de actualidad, formaba parte de él) y actual Marquesa de Torroja (heredó el título que Franco otorgó a su abuelo)].
Barcelona, estructura de la cubierta para el Campo de Les Corts (Eduardo Torroja)
Pero ojo, la solución de la Zarzuela era muy costosa. La pela és la pela. Para cubrir la grada oeste, donde estaba la antigua, era necesaria una marquesina de gran luz (27 m), que proyectó Eduardo Torroja en acero para reducir su peso y, por ende, su coste. La cubierta quedaría anclada a unas grandes piezas de hormigón, combinándose así acero y hormigón de la manera más económica posible. En fin, los detalles técnicos de todo el asunto se los ahorramos, no vayamos a asustarles a ustedes.
Barcelona, tribuna del Campo de Les Corts, con la cubierta de Eduardo Torroja
El resultado fue muy espectacular para la época en que se construyó (1943). Arriba tienen una imagen de la tribuna con su nueva cubierta, días antes de su inauguración. Bastante elegante y muy eficaz.
Barcelona, tribuna del Campo de Les Corts, con la cubierta de Eduardo Torroja
Aquí mostramos una vista superior de la cubierta, tomada durante uno de los primeros partidos que se jugaron ya con el nuevo elemento incorporado. Ojo al dato, la parte superior la cubren unas placas de asbesto cemento, que probablemente hoy en día no hubieran sido permitidas.
Barcelona, tribuna del Campo de Les Corts, con la cubierta de Eduardo Torroja
Y aquí una vista del interior de la tribuna. Llaman la atención esas sillitas de madera tan bien alineadas. El contorno interior de la marquesina se eligió libremente, con un resultado sutil que proporcionaba una visión ininterrumpida del campo. Llevaba unas tiras de madera de color naranja separadas 35 cm entre sí, que remarcaban la forma airosa de la cubierta, produciendo un agradable efecto estético, dicen.
Barcelona, Campo de Les Corts, con la cubierta de Eduardo Torroja
Este es el Gol Norte, dando a la Travesera de Les Corts. Los espectadores nos muestran también sus lomos. Un anuncio de los gayumbos Braslip parece cofirmar que esos espectadores son culés de pata negra (dignos herederos de los culés del campo de L´escopidora al que nos referíamos al principio).
Barcelona, Travessera de Les Corts, pino y solar donde estaba el Campo de Les Corts
Pero los triunfos del Barça seguían y aquello se les volvió pequeño. El equipo parecía invencible, con el quinteto Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón, aquellos a los que cantaba Serrat en Temps era temps. Se derribó el campo de Les Corts y se vendió la cubierta de Torroja al Nàstic de Tarragona por 50000 pesetas. ¿Qué se hizo con ella? G.U. no lo sabe. La IA tampoco. Quizá esté en un almacén. En la foto superior vemos lo que quedó al derruir el campo de Les Corts: algunos de los elementos de hormigón que soportaban la cubierta todavía en su sitio y el único pino que no arrancaron.
Barcelona, Travessera de Les Corts, pino y un bloque sobre el solar del campo
Tras el cierre de Les Corts, el Barça inició un largo proceso de recalificación de los terrenos. Estaban considerados como zona verde. Para poder vendérselos a una constructora como terreno edificable (lo que los revalorizaba mucho) había que dar un pelotazo. El Ay Untamiento presidido entonces por el alcalde Porcioles lo aprobó, claro, y para las fiestas de la Mercé de 1957 ¡se inauguró el Nou Camp!
Barcelona, inauguración del Nou Camp (1957)
Ahora, en su lugar, tenemos dos enormes colmenas de trece plantas, con unas tres mil viviendas. La hermana de G.U vivió en una de ellas (no la de la foto, la otra) en los primeros setenta. Han tenido el detalle de conservar ese pino. El pino que plantó cara a la especulación, pero eso es otra historia. Avui no toca.

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